sábado, 15 de abril de 2017

TODO CUENTA de Saul Bellow - Tan estimulante que no te aburre ni aunque se lo proponga - Valoración 9 sobre 10

Título original It All Adds Up
Traductor Benito Gómez Ibáñez
Páginas 407
Idioma Español
Publicación 1948 (2005)
Editorial Galaxia Gutenberg
El lector empedernido, y me considero uno de esos tras cuarenta años de lectura y más de 3.000 libros en la saca, desarrolla anticuerpos que lo protegen contra el aburrimiento de la trivialidad; con el tiempo, esos anticuerpos se ponen cada día más exigentes y puñeteros, de manera que cada vez son menos los libros que logran superar las defensas y más los que se caen de las manos. Hay rachas que paso más tiempo empezando y descartando que leyendo enteros los libros elegidos. Una de las raras excepciones a la ley de la exclusión por trivialidad es Saul Bellow que, bendito él, no te aburre ni aunque se lo proponga,

Una miscelánea es una caja de sorpresas. ¿A quién no le gustan las sorpresas? Y más de un autor del que el The New York Times Book Review dijo: “Frase a frase, página a página, Bellow es, simplemente, el mejor escritor que tenemos”.

“Todo cuenta” es una recopilación de artículos, crónicas de viajes, conferencias, entrevistas, ensayos, piezas autobiográficas…Un manantial sin desperdicio que recorre toda su vida activa de escritor que intentó hacer literatura minoritaria para el gran publico. Sin desperdicio es la clave; hoy, que vivimos la “Edad Dorada de la Cháchara”, de la opinión prefabricada, de teletertulianos que hablan y saben de todo, de la cultura de distracción sin atención, Bellow nos avisa ¿Cuándo es intrascendente la ignorancia?

Por un momento, he pensado en resaltar los artículos que más me han gustado, pero enseguida descarto la idea; el libro es una mina y en cualquier párrafo puedes hallar la gema de una deslumbrante observación, reflexión o descripción. Las redes sociales imponen el dominio de la cita y el pensamiento breve (a menudo cursi), que está engendrando un nuevo tipo de literatura hecha de fragmentos de vida cotidiana y frases célebres, muy elogiada por la crítica (pienso en “Departamento de especulaciones” de Jenny Offill); pues bien, eso ya lo teníamos con Bellow; y a lo grande, acompañado por toda la orquesta sinfónica. Cada una de sus obras podría producir un diccionario de citas y frases célebres.

“Todo cuenta” recopila los mejores artículos que Bellow produjo a lo largo de 45 años. Hay artículos autobiográficos como los que rememora el Chicago de los años 30 o el París del 48; sobre cultura, arte, política, arquitectura, televisión, tecnología, Nabokov y su Lolita; recuerdos de amigos y colegas como John Berryman, John Cheever e Isaac Rosenfeld; viajes a la España del 48, a Illinois en el 47, a Israel durante la Guerra de los Seis Días en el 67, los cambios en el París y Chicago del 83, Vermont, la Toscana, la presidencia de Franklin Delano Roosevelt, la visita de Khrushchev a U.S.A.…El libro termina con una larga entrevista en que repasa su vida desde que estuvo ingresado en el hospital a los ocho años.

Echo en falta más comentarios sobre escritores contemporáneos (Updike, Mailer, Styron…) y me temo que, en este caso, el silencio es desprecio. Las reflexiones sobre el arte (abundantes), o la religión (escasos), me parecen oscuros como es habitual siempre que se habla de estos temas. No comparto sus anhelos de trascendencia; su concepto elitista de la cultura (pero…¿puede ser otra cosa?); su queja de la superficialidad de la vida moderna, irritado con una sociedad indiferente a la literatura que ha empequeñecido al individuo. Pero resulta tan estimulante que no necesitas estar de acuerdo con todo. Y, por encima de discrepancias, la sensación de que las preguntas son las correctas.

De los árabes dice “¿A qué viene tanta dignidad tradicional?” ¿Qué diría hoy del terrorismo islámico?

Dejo una pequeña selección de sus dardos críticos:

De la enseñanza de la literatura:

La enseñanza de la literatura ha sido un desastre. Entre el estudiante y su libro de lectura se extiende una sombría zona de preparación, un absoluto cenagal.”

En las facultades y universidades no se inculca la pasión por la novela y la poesía. Se aprende a llevar una conversación culta durante unos minutos sin revelar ignorancia ni estupidez.”

Del ambiente marxista del Paris de la posguerra:

La solución comunista, hasta donde yo podía juzgar, encontraba tanto eco en la opinión pública, que era imposible cortarse el pelo sin tener que soportar torrentes de marxismo del peluquero.”

Desconfía de los medios de comunicación:

Los periódicos deben leerse con astucia y cautela, a la defensiva. Sabemos perfectamente que los periodistas no pueden permitirse el lujo de decirnos claramente lo que pasa. Hay observadores dignos de confianza que creen que la prensa no puede dar a los norteamericanos una imagen un tanto verdadera del mundo. La palabra escrita no es fidedigna, y la palabra hablada (radio y televisión), irresponsable.”

Durante años ligado al marxismo, rechaza las ideologías:

Ahora bien, «ideología» es un término por el que en general se entiende el hecho de no pensar por uno mismo. Para Marx, la ideología era una deformación producida por una clase social, una corrupción de la realidad perpetrada por el capitalismo. La ideología, en resumen, es un sistema de falso pensamiento y de no verdad que puede conducir a la obediencia y al conformismo.”

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